Redacción Santo Domingo
Desde julio del 2000, la cotidianidad de Chone cambió. El comercio está casi paralizado, no hay inversiones económicas y la violencia aumenta, a diario, en la cabecera cantonal.
45 mil personas
habitan en la zona urbana, según el último censo realizado por el INEC.
A eso se suma la destrucción de bienes públicos, problemas en el tránsito, saqueos en los locales comerciales, incremento en la venta de bienes inmuebles y negocios cerrados. En cada jornada de protesta, protagonizada por partidarios o por opositores del alcalde Eliécer Bravo, la población vive con nerviosismo e incertidumbre,
Sin duda, uno de los sectores más afectados con la medida de hecho es el comercio. En este cantón del noreste de Manabí esta actividad agrupa a unas 4 000 personas. De esta cifra, el 60 por ciento está por quebrar y el 40 por ciento vive de los prestamistas.
Esos datos fueron proporcionados por Ney Acurio, presidente de la Cámara de Comercio de Chone. El dirigente pide un análisis al Ministerio de Economía para saber con certeza la magnitud del problema. A la par de estos estudios sugiere al Gobierno, a través del Banco Nacional de Fomento, que aporte con créditos blandos para la recuperación del sector comercial que está a punto de colapsar y del cual se benefician cerca de 2 500 familias.
Para Héctor Zambrano, propietario de una farmacia en el Mercado Central de Chone, no hace falta estudios para darse cuenta de la crítica situación que viven los comerciantes. “Ahora, los chulqueros le buscan a uno, pregunte qué comerciante no tiene un cheque protestado o está moroso con los proveedores”.
Él reconoce que permanece en el negocio debido a que su familia está afincada en Chone, aunque piensa en cambiarse de domicilio si la situación continúa como está. “Muchos viven del apoyo de los parientes del campo quienes envían leche, verde, maní y yuca, pero a los prestamistas no se les puede pagar con frutas, por eso necesitamos una solución urgente”.
Eloisa Márquez, dueña de un puesto de frutas y verduras e integrante de la Asociación de Comerciantes 4 de Diciembre, se lamenta porque los simpatizantes y opositores del alcalde Eliécer Bravo no deponen sus posiciones.
Esta mujer de 42 años está preocupada, debido a que cuando las protestas se acentúan todos los locales deben cerrar para evitar saqueos. “Es imposible vivir así, los productos perecibles se dañan y se pierde una inversión que no se puede recuperar. No puedo ni irme de Chone; nadie quiere comprar mi casa, y ahora sólo dependo de unos dineros que me envían del extranjero y de las pocas ventas”.
La Cámara Cantonal de Comercio es la única que se anima a dar cifras sobre la situación del sector. En relación con las pérdidas estima que durante los diez meses de paro el sector comercial, aglutinado en 30 asociaciones de comerciantes, perdió alrededor de 40 millones de dólares, aunque todavía no es un valor oficial.
En un recorrido que realizó este Diario se confirmó que un gran número de locales comerciales, ubicados en las cercanías del Municipio, cerró. Entre los comercios que decidieron cerrar están: ciber cafés, almacenes de telas, bodegas de alimentos, heladerías, proveedores de electrodomésticos, venta de celulares, oficinas…
A decir de los propietarios de estos locales, la plusvalía en la zona central disminuyó por causa de las violentas manifestaciones que no respetan la propiedad pública ni privada. Como ejemplo muestran las fachadas del Banco del Pichincha y de Correos del Ecuador. Ambas sufrieron la furia de los manifestantes.
Según datos del Registro de la Propiedad en los últimos meses, pocos cambios de propietarios se han registrado en esta dependencia. Un funcionario señaló que, por ahora, nadie está animado o “se arriesga” a comprar un local o una vivienda, especialmente en los alrededores de la Municipalidad y del centro de la ciudad.
Otra muestra es la afectación que tiene el mercado de la construcción. El sector está prácticamente paralizado, situación que ocasiona la salida de obreros a otros cantones.
Empero, Paola Alcívar, concejala alterna del Municipio de Chone, no cree que hayan millonarias pérdidas y menos en el sector comercial. “Ustedes (refiriéndose a los periodistas) son pasajeros, nosotros vivimos aquí y sabemos la situación real de Chone”.
Según dice, las actividades en la cabecera cantonal se desarrollan con normalidad. “Nosotros protestamos en las tardes, luego de culminar nuestras actividades laborales, la gente hace sus compras en la mañana. Los mercados nunca están desabastecidos”.
Los entretelones
Uno de los grupos deciudadanos que tiene más fuerza es el de los “independientes”. De esta forma se los conoce a quienes no están a favor ni en contra del alcalde de Chone, Eliécer Bravo.
Incluso los sacerdotesprefieren guardar el silencio para evitar que la ciudadanía vuelva a enfrentarse. Esto como medida de precaución ya que no quieren agudizar este problema.
La Contraloría General del Estado sigue con el proceso para determinar si hay o hubo irregularidades en la gestión de Bravo.